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martes, 13 de enero de 2009

Un año atrás.-

Ethan no pudo evitar que las críticas en todo el Imperio fueran mermando sus ingresos y, sin ellos, Parnás no se mantuvo demasiado tiempo a su lado, en menos de un año se encontraba solo, Krom se mantenía a base de los impuestos , pero lo que conseguía Ethan era reclamado por el Emperador en compensación por las perdidas ocasionadas en la guerra. Sabía que los consejeros del Emperador le estarían presionando y trató de conseguir audiencia ante él, pero sería inútil.

Los costes de mantener Krom bajo su mando eran eran cada vez más elevados y aquel año, además, las rutas comerciales quedaron cortadas por la nieve durante semanas, aquella situación obligaba también a Ethan a repartir alimentos entre la población y el resto del año no fue mejor, el hielo había acabado con buena parte de las cosechas y con bastante ganado, sus graneros estaban casi vacíos y el poco dinero restante en sus arcas lo destinó a comprar alimentos a precio de oro para que la ciudad pudiese mantenerse.

Al comienzo del año siguiente Ethan tuvo que rehusar el pago del diezmo a la Iglesia de Junto (Dios y patrón de Var-Kandik del Norte), por supuesto el Emperador se preocupó y, por fin, le concedió una audiencia ante el temor a perder la recaudación de Krom.

-Ethan-A-Krom, has incumplido tus obligaciones con la Santa Iglesia de Junto, ¿sabes que por eso se te podría condenar por herejía?- La voz del Emperador Ducorias V era dura como su carácter.

-Lo se, pero las gentes de Krom se encuentran hambrientas, si no hacemos algo...

-El Imperio reclamó tu ayuda y fallaste, ahora resulta que no tienes dinero, ¿qué será lo próximo?

-Señor, lo siento, pero las cosechas se perdieron y mis socios comerciales parecen haber cambiado de bando...

-Solo oigo excusas, Ethan.

Ethan fue a hablar, pero se le adelantó Monseñor Razhilia, obispo de Varinat (capital del Imperio):

-Hijo, no creo que debas hacer enfadar al Emperador, Junto ya está enfadado, has tenido mucha suerte de que Ducorias sea un hombre noble. Hemos tratado de perdonar tu falta de fe, la infamia que representa tu esposa para el Imperio, pero no podemos permitir que tu ineptitud acabe con Krom.

-Ethan, hemos decidido que deberás abandonar Krom y tu título.- Cortó Ducorias, respetaremos tu titulo de caballero por el servicio prestado, pero no volverás a pisar Krom.

-Pero...

-Sir Ludward se hará cargo de Krom mientras encontramos a quién pueda merecer tan noble título. Nos has defraudado y, por tanto, pierdes tu título, no obstante tienes suerte de que sea benevolente y no te entregue a la justicia de Junto ni te exilie. Por supuesto entrarás a formar parte de la guardia de algún noble que acceda a hacerse cargo de ti. Por supuesto si tomas esta opción deberás pagar a la Iglesia de Junto la mitad de tu dinero ahora y así mismo al mitad de lo que ganes hasta saldar tu deuda.

-Pero señor, ¿de qué viviré?

-Ethan, si no estás de acuerdo con estas condiciones siempre puedes exiliarte y no volver jamás.

Ethan no podía acceder por eso tomó sus enseres y partió en busca de fortuna, aún tenía algo de dinero, lo suficiente para malvivir unos meses, pero cuando este se acababa se enteró de una contienda en la que estaba implicado el conde Ludward y casualmente la Legión del Cielo había sido contratada, así que buscó a su líder siguiendo sus pasos durante semanas hasta que consiguió dar con ellos y unirse a sus filas.



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viernes, 9 de enero de 2009

Dos años atrás.- II

Ethan se sentía traicionado, sucio, furioso, la ambición de venganza bullía en su fuero interno, sentía un profundo odio y lo más grave es que no se había dado cuenta; no, no había querido darse cuenta, las señales eran demasiado claras, de una obviedad casi cristalina. ¿Qué había querido decir esa… mujer de deleznable virtud? No podía ser, ¿ni siquiera aquel que él había considerado su vástago lo era en realidad?

Pero no podía seguir así, se volvería loco si dormía con ella, seguía siendo una diosa a sus ojos, pero no, una diosa no, una sirena que le había engañado, eso era lo que era.

Pero a pesar de todo, lo que más le dolía era que él si la había amado, la amaba, y la amaría siempre. “Ha de ser mentira, ha sido un momento de enfado” quiso pensar, pero sabía perfectamente que no era eso, aquella había sido su conversación más larga en meses.

Pasaron días hasta que Parnás volvió a dirigirle la palabra y hubiese sido mejor que no lo hiciera, todo fueron insultos, él se sentía un ser despreciable, había alcanzado el odio de su mujer, la única que había amado, como un crío, había creído que todo iría bien, que serían felices, pero todo lo que había conseguido era haber criado una sanguijuela que le estaba arrancando la vida.

Por otro lado sufría los continuos ataques verbales del grupo de nobles amigos de Sir Ludward y la situación era cada vez más tensa. Una semana desaparecieron unas mercancías que habían partido de Corland por las que Ludward pensaba decía a bombo y platillo que cobraría una gran suma de dinero, era de todos sabido que habían sido los bandidos quieres robaron la mercancía, pero Ethan tuvo que ir a testificar como principal responsable ante el Emperador que, ante la falta de pruebas decidió dejarle libre y no tomar represalias.

Sin embargo, si sufrió Ethan varios asaltos a sus transportes de mercancías en las siguientes semanas con lo que acumuló unas perdidas muy importantes.

La relación con el Emperador se estaba deteriorando a pesar de que Parnás trató de defender a su marido ante el máximo dirigente. Pronto empezaron a surgir dudas sobre Krom y las actividades que la habían llevado a un crecimiento tan acelerado, en una situación relativamente estable del territorio de Therium; Ethan sabía que había trabajado duro para conseguir crecer y recuperar los años perdidos mientras el señorío de Krom había quedado huérfano.

A pesar de todo, ver como perdía su influencia y parte de sus beneficios comerciales, le hacía gracia, ya que parecía haberle unido algo más a Parnás cuyo padre estaba realmente enfermo. Además esta parecía haber perdido parte de su atractivo, o al menos eso debían creer los hombres nobles que la habían rodeado los últimos años, porque cada vez era invitada a menos fiestas y las que organizaba empezaban a atraer menos gente influyente. Ethan vio en este hecho el conflicto con Ludward, nadie querría participar de sus negocios si estos iban a ser desmantelados una vez ya estaban desembolsados los principales costes.

A pesar de todo, Krom seguía manteniendo un buen nivel de vida para sus ciudadanos que eran ajenos a los problemas de su señor. Ethan tubo que aparcar la idea de crear un su ejército a causa de la falta de fondos, pero no cejó en su empeño y decidió crear un gran mercado en su ciudad que pronto atrajo a gran cantidad de gente, los impuestos derivados del cual le permitieran, meses más tarde, retomar su idea original.

Por desgracia, la guerra empezó a recrudecerse en el sur y el Imperio pidió su ayuda, no contaba más que con unos treinta hombres de armas y no más de cuarenta arqueros con una formación militar escasa y él y otros dos caballeros con la formación necesaria.

Como uno de los caballeros más condecorados en los últimos años, Ethan tuvo que participar en una campaña poco menos que suicida y quedó herido tras perder el valle del Granj, lo que le obligó a volver a Krom con el deshonor de haber perdido aquella posición estrategica, sabía que se encontraba en inferioridad numérica y que, además no habían recibido al ayuda prometida, pero seguía pesándole grandemente el deshonor cuando volvió a su señorío acompañado de un pequeño sequito de nueve hombres.



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jueves, 8 de enero de 2009

Dos años atrás.- I

Sir Ludward que siempre se había mostrado prudente, en los últimos meses dirigía ataques cada vez más feroces hacia Ethan, nunca habían gozado de buenas relaciones pero cada vez era más complicado evitarse.

Ethan había optado a un contrato comercial con varias ciudades del norte, Rusan, Ilisargo y Xalt, comida a cambio de metales, perfectos para sus armerías. Durante los últimos meses había empezado a formar un pequeño contingente de hombres que defendiera la ciudad, ya que los que había cuando él tomo el poder eran más vocacionales que profesionales. A parte del dinero, principal problema en un principio, estaba el tema de las armas y Krom no poseía mina alguna, por lo que necesitaba comprarlo a otras ciudades, el problema estibaba en que si lo compraba al Imperio, le costaría muy caro; y las rutas desde esas ciudades solían acabar en Corland, y Ludward se negaría a venderle o, en caso de hacerlo, aumentaría considerablemente el precio.

Las negociaciones eran favorables a Ethan sobre todo desde que los condes acudieron a su casa para negociar y quedaron embelesados con la arrolladora presencia de Parnás, esta parecía acaparar buena parte de la atención, muy a pesar de Ethan que, sin embargo, veía claramente su ventaja. Parnás seguía siendo una mujer tremendamente hermosa, más aún tras su embarazo, que la había ensanchado las caderas lo justo y había copado su busto de modo que era casi irresistible para cualquier hombre.

Ethan entendía ya perfectamente que los murmullos en la corte hablaban de él y de su mujer, no obstante él era un noble por hecho y no por derecho, mientras ella pertenecía a una familia con una basta genealogía. Pero no era eso lo que preocupaba a Ethan, más bien sería interesante señalar que Parnás seguía moviéndose en un círculo que le estaba vedado a su marido y, a pesar de que eso le hacía conseguir cada vez mayor número de contratos comerciales, lo que le preocupaba es qué estaba vendiendo como mercancía en realidad.

-Parnás.- Dijo Ethan tomándola del brazo.

Ella se desembarazó de él con un gesto brusco.

-¿Qué deseas?

-A ti, lo sabes perfectamente.- Habían pasado seis meses desde que naciera su hijo Erham y no habían vuelto a yacer juntos

-No se a qué te refieres.

-Por supuesto que lo sabes.

-¡Dilo!, no seas pusilánime, crees que soy una ramera, ¿verdad?

-Si al menos…

-¿No confías en mi?

Ethan se quedó callado un segundo

-Idiota, ¿crees que me casé contigo por amor?, ¿que pasé toda mi juventud esperándote?- Parnás lanzó una sonora carcajada.- Entonces también creerás que el comercio con Rusan o con Ilisargo es gratis.

-Zorra.

-Tú me has arrastrado a esto, acaso esperabas que muriese pobre como una rata, para eso no me hace falta Krom, ni tú; mi padre me hubiese servido bien para ese propósito, él era una rata y mi hermano poco habría hecho por mejorar eso, pero tú, tú me sirves aún.

Ethan lanzó su mano abierta de abajo hacia arriba, directo a la cara de Parnás que calló al sueño por la fuerza del impacto. Pero esta empezó a reír con una risa frenética.

-Puedo acabar contigo Ethan y con Krom también si lo pretendiese, pero no creo que con eso ganara nada ninguno de los dos. Creo que entiendes perfectamente que Erham heredará esta tierra y que quizá no sea de su padre.


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miércoles, 7 de enero de 2009

Tres años atrás.- II

Ethan y Parnás tuvieron unos meses de gran compenetración pero aquello acabó pronto y Parnás pasaba cada vez más tiempo en fiestas a las que Ethan no podía asistir por falta de tiempo, este pasaba buena tarde de su tiempo tratando de cuadrar las cuentas de su señorío, a pesar de tener tierras y ganado, el lugar parecía necesitar más dinero del que podía generar.

Krom era a penas una ciudad rodeada por cuatro pequeños pueblecitos que a penas generaban ingresos, Ethan los estaba exprimiendo y lo sabía pero no le quedaba más remedio, la ciudad estaba casi en ruinas y parte de la población la había abandonado desde que Zardas, anterior señor de Krom muriese sin descendencia tras haber esquilmado las arcas públicas. Ahora el Imperio exigía grandes tributos a Krom e Ethan no tenía la capacidad de generar ingresos adicionales.

Por otro lado parecía haber cierta tensión en la corte entre Ethan y el conde Ludward, señor de Corland, ya que este tenía la pretensión de quedarse con Krom para dejárselo al segundo de sus hijos como herencia al llegar el momento de su muerte. Con todo y con eso, Ethan mantenía buena relación con la mayoría de los señoríos limítrofes con Krom en el mismo territorio de Therium, no obstante era un joven y apuesto caballero que había sido condecorado con grandes honores por el Emperador; por lo que pudo mantener su señoría a flote gracias a acuerdos comerciales ciertamente ventajosos.

Un año después de haber sido designado señor de Krom, Ethan ya tenía las cuentas cuadradas y su señorío empezaba a atraer gente de otros lugares que venían a ofrecerle sus servicios y su ayuda. Las cosas parecían estar mejorando y el colofón era un hijo que estaba en camino pues Parnás estaba de casi 8 meses. Últimamente le invitaban a todas las fiestas de las que Parnás siempre se mantenía al margen alegando sentirse muy cansa por su embarazo.

Ethan notaba los murmullos de las mujeres cada vez que entraba en las fiestas, a pesar de lo cual parecía tener más amigos que nunca y cada vez conseguía mejores tratos comerciales para Krom, pero ahora sin tener la ayuda de sus amigos, los hombres siempre preguntaban por su mujer mientras las mujeres le rehuían mientras mantenían sus murmullos.



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lunes, 5 de enero de 2009

Tres años atrás.-I

Ethan se había casado con Parnás el invierno anterior poco después de ser condecorado con grandes honores militares y haber recibido la medalla al valor por su participación en ‘La Contienda del Río Negro’ donde había conseguido una importante victoria, además de salvar la vida a Sir Valmer-A-Jorn, conde de Jorn y sobrino del Emperador, de las garras de un grupo de asaltantes Vaskianos que le habían tomado como rehén y pretendían venderle como rehén a los kandisios, aquello estuvo a punto de generar una crisis internacional, pero finalmente quedó en agua de borrajas. Sin embargo a Ethan le permitió consagrarse como caballero y obtener el título de sir junto a las tierras de Krom.

Parnás había caído en sus brazos días después, se conocían desde hacía mucho tiempo y Ethan había estado con ella en diversas ocasiones, era hermosa y seductora con un busto imponente, siempre muy arreglada, sus grandes ojos claros hacían que los hombres perdieran la cabeza y unos carnosos labios atraían los deseos de cientos, pero solo eran decenas los que ella elegía, casi siempre bravos caballeros y aguerridos guerreros, a veces jóvenes escuderos de casas nobles. Los padres de Parnás pertenecían a familias de noble cuna aunque el juego y las fiestas así como un par de años de cosecha y una muy mala gestión de sus bienes, les había dejado casi en la ruina, mendigaban tratos comerciales mientras en casa se morían de hambre para poder pagar vestidos y adornos que les permitiesen seguir en su posición a la vista de los profanos.

Parnás tenía una silueta increíble y era la primogénita en una familia que contaba con dos hijos más, ambos varones que no habían sido agraciados con grandes dones y pasaban el día dilapidando aquellas pocas monedas que podían conseguir con las mercancías que vendían en los pueblos cercanos haciéndose pasar por mercaderes corrientes para al volver a casa inventar grandes hazañas y viajes para contar a sus amigotes.

Ethan la había conocido profundamente a los quince años, antes de aquello a penas hablaban pero, siendo él escudero, había estado casi una semana con ella. Pronto le dejó por un joven caballero de grácil figura al que descubrió sus encantos rápidamente, sin embargo Parnás siempre volvía, y cuando nombraron caballero a Ethan tuvieron una relación de varias semanas, siempre a espaldas de los padres de esta, que eran reacios a unirla a alguien de procedencia más baja que la propia, tal era el caso de Ethan que había nacido en una familia con recursos pero sin nobleza alguna.

Por supuesto nadie estaba dispuesto a pagar la alta dote exigida por los placeres de una doncella que no lo era desde hacía años.

A pesar de que Parnás era ya mayor cuando nombraron a Ethan señor de Krom, seguía sin encontrar pareja estable y ya era de todos sabida su promiscuidad, no obstante Ethan seguía enamorado de ella y no podía compararla con ninguna otra mujer con la que hubiese estado, siempre jóvenes mujerzuelas sin cargo alguno en el Imperio. Parnás que durante meses no había tenido con Ethan relación alguna, y que parecía estar esquivándole, al tomar este posesión en seguida volvió a revolotear a su alrededor, de repente su pelo suelto era más suave que nunca y su grácil cuello se dejaba ver más por las fiestas a las que Ethan era invitado. Ya no se le conocía líos, y en varias ocasiones se la vio rechazar proposiciones más o menos decentes que tiempo atrás habían atraído su atención. Solo tenía ojos para Ethan y este lo notaba, cada vez que se le acercaba mostraba sus mejores encantos y siempre tenía una sonrisa dispuesta para él.

Por supuesto que Ethan se dejaba querer y pronto estaría con ella en el altar. El padre de Parnás, pobre ya a todas luces, no tuvo por menos que aceptar la generosa oferta de un Ethan, que podría haber desflorado a su hija robándole su infancia o, al menos participado de sus favores en otro tiempo, y marchar a casa con sus sacas llenas de plata y sus decenas de cabezas de ganado para el renacer de su familia que por entonces había perdido un miembro al morir el segundo se sus hijos, primero varón, por una extraña infección urinaria.


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viernes, 28 de noviembre de 2008

Día (-21).- Ataque envolvente


El grupo de mercenarios alcanzó la retaguardia del ejercito órgori tomándoles por sorpresa, estos al verse superados en número y en posición difícil de defender se retiraron hacia la retaguardia de los guerreros corlandos. Los arqueros mercenarios aprovecharon su posición en un punto elevado y la falta de luz, pues empezaba a anochecer, para ralizar un ataque de desgaste contra el ejercito enemigo que, poco a poco iba cediendo terreno hasta encontrarse, muy mermado, a suficiente distancia de los arcos mercenarios.

Blueface ordenó una vez más avanzar a sus hombres, los defensores estaban lejos pero ya habían perdido la posición, no obstante Arkadi dejó a dos decenas de hombres en lo alto de la colina para vigilar que no envolvieran al grupo que estaba avanzando.

Los mercenarios procuraron mantenerse a cierta distancia, mantenían al enemigo a tiro, pero la luz diurna había desaparecido pro completo y disparar sin referencias habría sido una locura.

-¡Flechas incendiarias!- Gritó Argarum haciendo, acto seguido, sonar el cuerno dos veces con dos largas notas atronadoras.

Diez flameantes flechas surcaron el cielo formando una línea entre los hombres del ejército enemigo, antes de que pudiesen retroceder alarmados por el fuego, los órgori sufrieron decenas de bajas, mientras dos líneas de arqueros mercenarios corrían apara avanzar sus posiciones. Nueva andanada de flechas para iluminar el ejército enemigo y más bajas entre sus filas.

-¡A la carga!- Otra nota más larga que las anteriores les indicó que era el momento, mientras tres partes de la Legión del Cielo cargaba, otra mantenía la lluvia de flechas, para cuando Ethan llegó al combate poco había que hacer, el ejército órgori se rindió, deponiendo las armas y dejando vencidos a los corlandos que aún aguantaron todo el día siguiente bajo el ataque por ambos frentes.

Ethan y los demás recibieron su parte del botín y este decidió dejar la Legión del Cielo tras varios meses, y algunas que otras batallas y saqueos, en su haber.




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jueves, 27 de noviembre de 2008

Día (-21).-El ataque final


La orden de marchar fue fulminante para su ánimo, Ethan no se sentía capaz de caminar ni un paso más aquel día habían cubierto varias millas al trote, trataban de alcanzar la retaguardia del enemigo antes del anochecer, el ataque por el frente estaba siendo realmente encarnizado, pero no había grandes opciones de avance, si hacían retroceder al enemigo este se encontraría con el Monte Cruno, si lograban arrastrar a sus atacantes hasta allí el ejército de Corland y Orgoras tendría una ventaja estratégica importante al situarse en alto, por eso Ser Fraugald-a-Karath había mandado a la Legión del Cielo, a la que Ethan pertenecía, rodear al enemigo esa misma mañana.

En verdad ninguno esperaba tener que dar tanto rodeo, pero los corlandos tenían exploradores por todas partes. Y los arqueros órgori defendían el único paso de montaña por lo que también habían tenido que esquivarlos por la cara norte de la montaña.

El consiguiente retraso les obligó a apretar el paso, más de uno se había quedado en el camino, aquellos no volverían a ver la luz del sol si el General Arkadi 'Blueface' (Capitán de la Legión del Cielo desde su creación cuarenta años atrás) les encontraba, era un tipo duro de rostro cuadrado, rala barba y ojos pequeños, su frente y ojos estaban surcados de arrugas, un tatuaje ritual azul le cubría media cara, y una cicatriz doble, en cruz, con marcas de haber sido cosida, le cubría la otra mejilla, siempre iba armado con un par de hachas, jamás utilizaba escudo ni yelmo, pero si una brillante armadura esmaltada en un tiempo lejano de un azul que ya casi había desaparecido por completo.

Junto a 'Blueface' a la cabeza, iba su hijo, cuarenta años más joven, grande como un toro, caminando a grandes zancadas, su larga barba, teñida de azul en honor a su padre y un cuerno al cinto; Argarum era su nombre y portaba como arma predilecta una enorme hacha de doble filo, casi cuadrada.

No habían descansado ni para comer, pero ya estaban cerca de su objetivo cuando, de repente una flecha apareció de entre las hojas de un roble enorme, el disparo fue tan certero que, a pesar de impactar en la frente al desdichado, la punta le sobresalía por el cuello. Ethan como tantos otros sacó su arco y preparó una flecha, pero no sabiendo dónde disparar tres flechas más acabaron con otros tantos mercenarios, uno de ellos justo a su lado por lo que se agachó y cubrió con un escudo, muchos de los mercenarios se dispersaron para tratar de evitar la mortífera puntería de aquellos arqueros.

Cuando se quiso dar cuenta cinco mercenarios trataban de escalar el tronco lo que acabó con dos de ellos muertos, y otros dos heridos, pero el último de ellos, Argarum, saltó de una rama hasta la siguiente hasta que atrapó a uno de los arqueros; era terriblemente rápido y ágil pese a su tamaño y su fuerza. Las ramas estaban demasiado juntas para utilizar el hacha por lo que el enorme mercenario se lanzó sobre el desdichado arquero rompiendo la rama que le sostenía a su paso y haciéndoles caer a ambos al suelo de una altura de unos tres metros con la que el arquero de complexión delgada y frágil se partió el cuello.

Más flechas cayeron pero esta vez fueron menos efectivas e Ethan pudo ver de dónde venían, tiró de la flecha hacia atrás y con un silbido impactó al arquero que perdió el equilibrio por el impacto a pesar de que su armadura no se vio atravesada por la afilada flecha.

El tercero de los arqueros escapó saltando por las ramas mientras los mercenarios que habían despedazado al arquero se peleaban por el botín.

-Esa no es una armadura normal.- Oyó decir a un mercenario enjuto y con el pelo cano.

-Son Vanalit...- Arkdi escupió sobre el cuerpo de uno y luego hizo un gesto con la mano.- No esperaba encontrármelos de nuevo. Recoged todo lo que haya y cargadlo, luego seguidnos.- Dijo a un par de mercenarios.




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